Las personas que mantienen una actitud permanente de agrado, generan a su alrededor un clima confortable y relajado, que facilita las relaciones personales. Una sincera disposición a agradar, sin servilismos y desde posiciones de fortaleza, tendrá como consecuencia que nuestros deseos y propuestas encuentren siempre la mejor acogida.
El agrado es una actitud que tiene una componente de manifestación externa muy acusada. Los gestos, ademanes y miradas, así como las palabras, son vehículos mediante los cuales se puede mostrar el aprecio, el interés y la buena disposición hacia los demás. No obstante, tales manifestaciones serán inefectivas e incluso contraproducentes si no están sustentadas por sentimientos sinceros. El verdadero agrado va mucho mas lejos que la mera cortesía formal y la buena educación. Estas, por lo general, se limitan a garantizar un trato correcto y a evitar acciones u omisiones que puedan molestar. Incluso, en ocasiones, la buena educación puede ir acompañada de una absoluta frialdad o de la mas exquisita indiferencia. El agrado es otra cosa. La persona que lo posée se muestra siempre atenta, considerada, cordial y generosa con quienes se relaciona. Estará pendiente de sus deseos e inquietudes, tratando de complacerles y ayudarles. Sabrá escucharles con atención y con paciencia.
La actitud de agrado revela un estado de ánimo benevolente que se manifiesta por gestos amistosos, sonrisas y palabras amables. A veces supone renuncia o cesión de algo en favor de otros. Si se comete una acción involuntaria que pueda molestar o dañar a alguien, mejor que intentar justificarse o dar excusas, será ofrecer disculpas. Un ¡cuanto lo siento¡ a tiempo dearma cualquier animosidad.
Uno de los sentimientos más acusados en el ser humano es el deseo de verse estimado y querido por los demás. Hasta tal punto es así, que los psicólogos atribuyen a las frustraciones de este sentimiento muchas de las desviaciones de coducta que experimentan algunos individuos. De ahí se desprende que la expresión mas patente del agrado será mostrar un interés sincero por las personas con las que nos relacionamos, haciendolas objeto de la mayor consideración y afabilidad. Nada hay peor que la indiferencia. Preguntaron a una dama que era lo primero que miraba en un hombre. "Si se ha fijado en mí", respondió.
Dos precisiones finales sobre el agrado. La primera es que ha de ser norma general con todo el mundo. No vale ser agradables para los que interesan y desagradables o indiferentes para otros. La segunda es que el agrado debe manifestarse siempre y no solo en ocasiones. Las personas desiguales resultan sumamente desagradables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario